Todos hemos padecido alguna vez la soledad… y hemos sufrido su arañazo. Son momentos en los que nadie puede ayudar. Te sientes literalmente solo y quizás incomprendido…
La soledad del joven que cree que nadie lo entiende… la soledad padecida por el trabajador que se siente injustamente tratado en la empresa… la soledad del sacerdote que después de todo queda solo, cuando todos han marchado a sus casas… y la soledad de muchos matrimonios… y es que a veces se trata de un auténtico “encuentro de soledades”.
Pero hoy en nuestra sociedad hay quien padece la soledad y la padece de forma aguda: son tantos ancianos de nuestras ciudades… ancianos en “residencias de ancianos” auténticas jaulas de oro donde hay de todo: pan, limpieza, medicación… y hasta un trato cortés. Sólo falta una cosa: la carencia de los suyos. Falta ese a quien contar la propia historia… las propias dudas y deseos…
Padres de muchos hijos que “no les pueden atender”… porque no tienen tiempo… porque cada uno tiene su casa..
porque las cosas han cambiado.
¡Cuántas soledades en tantas experiencias y no lejanas a nosotros! Esta soledad hace mucho daño y se debería evitar.
Me encanta y me identifico con lo aquí dicho.
Hoy por hoy vivo arañada por la soledad, pero gracias a Dios y a Mamita María me curan esas heridas y me hacen sentir que no estoy sola porque ellos están conmigo.
Esos arañazos son una triste realidad y una constante de la que no nos podremos liberar.
Gracias Señor, Gracias 🙏
Muy bueno colocar este tipo de articulo que pueda llegarnos a todos
Hay tantas soledades,pero la que viven los ancianos es la más terrible, que después de haber dado tanto no reciben lo que merecen