Hay a quienes les cuesta mucho pedir perdón… se aferran a sus posturas… a sus visiones aunque no se jueguen en ello nada. Y nunca piden perdón. ¿Creen quizás, que pedir perdón es propio de débiles? Quizá temen que pidiendo perdón se da la razón al otro y es debilidad… Quien ha aprendido a pedir perdón, también es generoso a perdonar. ¿Quién de nosotros no lleva dentro esa cicatriz por aquel encontronazo con aquella persona amiga?. A veces son unas palabras dichas fuera de lugar y fuera de tono… o actitudes del otro en las que nos hemos sentido injustamente tratados… minusvalorados… traicionados por personas allegadas… Tantas y tantas situaciones en nuestra convivencia diaria que nos han herido hasta dejar una cicatriz. Lo malo es cuando éstas heridas no se cierran o se cierran en falso… y van supurando de por vida… se corre el riesgo de crear resentimiento… la ira… y ello repliega a la persona…las malogra. Perdonar es de sabios …además necesario… Perdonar es evitar que surja el rencor. Que la puesta del sol no nos sorprenda en vuestro enojo. La no reconciliación impide la fraternidad y eso va contra el Evangelio de Jesús.
Pedir perdón… si… perdonar? Si hay propósito de enmienda
Como siempre. Nutritivo. Gracias