Auschwitz ahora lo presentan como un museo y en realidad resulta ser una larga, dolorosa y triste meditación sobre la crueldad humana… Pero es también un ejemplo para aprender a dar vida, como Maximiliano Kolbe. Dar vida a los demás… pero comencemos por no quitarla. Esta es quizás la primera forma de alentar la vida en los demás. ¡No quitarla! Es que hay tantas formas de matar… A menudo una palabra es peor que una bala. Se quita la vida igualmente cuando se quita la fama o el buen nombre al prójimo… cuando se calumnia… cuando no perdonamos… cuando sin ninguna necesidad revelamos un secreto grave de alguien…Hay tantas formas sutiles de matar…y es que a menudo se aplica una ingeniería sutil, mas sutil que en los campos de concentración para hacer desaparecer al otro.
En los campos de exterminio existía la “lista maldita” es decir, los polacos, los rusos, los judíos, los intelectuales, los homosexuales… Ahora hemos matizado y actualizado esa lista de “malditos”, pero los seguimos matando igualmente… No los llevamos a la cámara de gas, pero los “borramos de nuestra vista”…tu ya no existes para mí, se dice a veces…y esa es otra forma cruel de quitar vidas. Ofrecer la vida a los demás, amar al hermano… esta es la propuesta de Jesús. La vida no es para gozarla sin más, es para ofrecerla al hermano y ponerla a su servicio.. Creer y confiar en los demás…
Si estuviéramos mudos mataramos menos