Creo sinceramente que todos los días debemos ir aprendiendo a vivir mejor. Así nuestra vida será más digna para nosotros y más fructífera para los demás.
En este aprendizaje hay un elemento que me parece muy importante: es el aprender a mirar la realidad que nos rodea: las personas… la vida… a uno mismo… el futuro.. a Dios… desde una óptica que resulte amplia… gratificante… realista. Porque hay formas de vivir y de mirar, que lejos de posibilitar, impiden una mirada correcta.
Un grupo de orientales deseaban visitar las principales ciudades de Europa. En el largo viaje de venida hubo algo que rompió la armonía del grupo y lo dividió. A causa de ello cada vez que los viajeros montaban en el autobús cerraban las ventanillas con las cortinas y en lugar de contemplar el paisaje, los ríos, los monumentos de las ciudades… mientras unos dormían otros se pasaban el tiempo discutiendo.
Cuando terminó la excursión todos tenían la sensación de haber perdido el tiempo y el dinero. No habían disfrutado nada. Fue una excursión frustrante. Ni vieron ni gustaron lo propio que vieron…
Esto es lo que nos sucede a muchos en la vida: preocupados y centrados en algunos aspectos de nuestra vida se nos escapan otros, igualmente importantes… Conocedores de países lejanos, desconocemos casi por completo nuestro propio entorno…