Más vale un “toma” que dos “te daré “.
Esta frase tan ingeniosa y certera es de don Miguel de Cervantes, el autor de Don Quijote de la Mancha. Empleamos con exceso el futuro y muy poco el presente. Y dicho de otra manera, prometemos mucho y hacemos poco. Lo que importa es lo que realmente hacemos, no lo que prometemos hacer. Las promesas se las lleva el viento. Las promesas se convierten mo pocas veces en un pobre refugio de pereza. Dos “futuros” son menos que un “presente”. Dos promesas son menos que un hecho. El realismo del presente y del hecho concreto es lo que cuenta. Las personas serias y responsables apuestan por el presente sustancioso y no por el futuro. Los futuros son fáciles y engañosos. Sólo los presentes exigen un compromiso real, que es el que de verdad nos conduce a la acción precisa y firme.