Sé justo antes de ser generoso.
La generosidad sin justicia es un fraude. La justicia sin generosidad puede resultar demasiado rígida y fría. Sin justicia la generosidad es una hipócrita tapadera. La justicia sola, en cambio, tiene sentido, aunque a veces sea insuficiente. La justicia debe ir siempre por delante de la caridad. El ideal debe ser: la justicia completada por la generosidad. Justicia más generosidad es una plataforma segura de paz. No empleemos nunca la generosidad para encubrir los pecados contra la justicia. Seamos generosos después de haber sido justos.