Es verdad que la vida impone sus límites y hay que optar. Es decir, recortar… Pero el intento debe ser el de abrir los ojos para observar la realidad con amplítud… Mirar correctamente, pues existen formas de mirar que dañan y hieren, en lugar de hacer disfrutar.
“Has observado las plantas que he puesto en el comedor”? preguntó la esposa emocionada al esposo que amaba. ¡Para plantas estamos! “¡No tengo otra cosa que hacer!” respondió el esposo preocupado por la reunión del día siguiente.
Asi es: responsabilizados por el mañana a menudo se nos escapa la vida… el sentido de la belleza… de la relación… Debemos mirarnos y mirar bien a los demás. Ver, mirar y observar… Mirarse y mirar desde el amor que acoge… Mirada confiada y sencilla, sin doblez…
Debemos cuidarnos de las malas miradas: malas miradas a la naturaleza… malas miradas a uno mismo y a los demás… malas miradas a la historia… Evitar mirar mal la vida, la muerte, el presente, el futu- ro… Mala mirada es la que distorsiona la realidad, no ve las cosas “según el plan de Dios”.
Aprendemos a mirar bien si lo que miro me estimula… me anima… me hace realista y humilde… Me anima a amarlo… respetarlo y agradecerlo… No sólo tenemos que mirar sino ADMIRAR y agradecer. Admirar es mirar más allá. Es sentir gran estima y aprecio por alguien o algo. Pero para admirar es preciso “aprender a mirar más allá “… mirar de otra forma… Mirar más al fondo…
El hombre de hoy tiene gran capacidad de admiración. A veces damos la impresión que por falta de uso se nos hubiera atrofiado. Agradecer supone también decirlo… expresarlo… sin dejar para cuando ya no tenga remedio… “Si quieres hacer feliz a alguien, que quieres mucho, Díselo hoy.”
Excelente contenido, muchas veces se nos va inútilmente mucho tiempo en trabajar y trabajar y olvidamos simplemente el hecho de mirar nuestro alrededor para extasiarnos en la belleza de la creación y agradecer a Dios el aire que nos permite respirar entre tantas cosas 🙏❤️🌷