Pensemos menos en la humanidad y más en los hombres.
Todas las vidas son hermosas si sus ideas preferidas han sido pensar en los demás. Más vale un kilo de caridad que cien toneladas de razón. Pero tener siempre en cuenta que la verdadera caridad abre los brazos y cierra los ojos. Si todos estuviésemos dispuestos a ayudar a los demás el mundo estaría a salvo. Ayuda a los otros y Dios te ayudará a ti. Es imposible que se pierda un hombre si practica la caridad. La caridad es un bien si es testimonio de un amor. Es un mal si pretende sustituir a la justicia. Es propio de la caridad saber adivinar. La caridad da valor a todo. Empieza humanizando y termina convirtiéndolo en divino. Sólo existe una manera de ser justos: ser caritativos